Durante todo el tiempo que estuve enclaustrada en ese cuarto blanco esterilizado, estuve recibiendo regularmente visitas de un psiquiatra. Un interno impaciente que siempre llevaba una carpeta en la mano y vestía un cardigan perlado y siempre comenzaba nuestras sesiones con la misma pregunta tonta sobre como estaba lidiando con mi “profunda perdida” (esas fueron sus palabras, no las mías) y luego intentaba convencerme de ir al cuarto 618, en donde se llevaba a cabo las reuniones de pacientes con problemas de ansiedad.Pero de ninguna manera iba a formar parte de eso.
De ninguna manera me iba a sentar en un círculo lleno de gente angustiada, esperando que llegara mi turno para compartir la historia del peor día de mi vida.
Es decir, ¿cómo se supone que eso me iba a ayudar? ¿Cómo es posible que me ayude el confirmar lo que ya sé: que no solamente era responsable por lo que le pasó a mi familia, pero también que era lo suficientemente estúpida, lo suficientemente egoísta y perezosa para holgazanear y perder el tiempo dándole vueltas al asunto y repitiéndolo en mi mente una y otra vez por toda la eternidad? Sabine y yo no hablamos mucho en el vuelo desde Eugene al Aeropuerto John Wayne y yo fingí que era debido al dolor y a mis heridas, pero la realidad era que necesitaba un poco de distanciamiento. Sabía todo sobre sus emociones conflictivas; como por un lado quería desesperadamente hacer lo correcto, mientras que por otro lado no podía dejar de pensar: ¿Por qué a mi? Supongo que nunca me pregunté: ¿Por qué a mi?Mayormente pienso: ¿Por qué a ellos y no a mi?Pero tampoco quería arriesgarme a herirla.
Después de todos los problemas que ha tenido que pasar trayéndome con ella y tratando de darme una casa bonita, no podía arriesgar a dejarle saber que estaba malgastando conmigo todo su esfuerzo y buenas intenciones. Como el que ella me hubiera dejado en la calle no habría hecho ninguna diferencia en mi.
El camino a la nueva casa fue un revoltijo de sol, mar y arena y cuando Sabine abrió la puerta y me guió escaleras arriba rumbo a mi habitación, yo solo di una mirada rápida a mi alrededor y murmuré algo que sonó vagamente como un gracias.
“Lo siento, debo dejarte sola,” dijo, obviamente ansiosa por regresar a su oficina donde todo era organizado, consistente y no guardaba ninguna resemblanza con el mundo fragmentado y traumatizado de una adolescente; y justo en el momento que la puerta se cerró tras ella, me dejé caer en la cama, escondí mi cara entre mis manos y comencé a llorar.
Hasta que alguien dijo
“Ay por favor ¿Podrías mirarte? ¿Viste este lugar? ¿La pantalla plana, la chimenea, la bañera que sopla burbujas? O sea ¿Ho-la?”.
“Pensé que no podías hablar” Me di la vuelta y observé a mi hermana que, dicho sea de paso, llevaba puesto un conjunto rosado para trotar marca Juicy*, unas tenis Nikes doradas y una peluca china color fucsia.“Claro que puedo hablar, no seas ridícula” dijo y entornó los ojos.
“Pero las últimas veces…” Comencé.“Solo me estaba divirtiendo un poco. Así que venga, dispara.” Ella comenzó a rebuscar por toda mi habitación, pasando sus manos por mi escritorio, tocando la nueva laptop y ipod que Sabine debió haber puesto allí.
“No puedo creer que tengas todo esto. ¡Es tan injusto!” Puso sus manos en sus caderas y adoptó un gesto enojado. “¡Y ni siquiera lo estas valorando! Es decir, ¿todavía no has visto el balcón? ¿ni siquiera te has molestado en observar la vista que tiene?”
“No me interesa la vista.” dije cruzando las manos sobre mi pecho y mirando. “y no puedo creer que me engañaras de esa manera, fingiendo que no podías hablar.
”Pero ella simplemente rió. “Vas a recuperarte”.Observé como ella cruzaba mi habitación, hechó las cortinas a un lado y abrió las puertas francesas.
“¿y de dónde estas sacando toda esa ropa?” pregunté mirándola de pies a cabeza, regresando a nuestra rutina habitual de represalias.
“Porque la primera vez te apareciste con mi ropa puesta y ahora llevas puesto un conjunto Juicy y yo sé que mamá nunca te compró esas sudaderas.” Ella rió.
“Por favor, como si todavía necesitara permiso de mamá cuando puedo ir al gran closet celestial y tomar lo que quiera de gratis,” ella dijo sonriendo.“¿En serio?” pregunté, mis ojos poniéndose enormes, pensando que eso sonaba muy bien.Pero ella solo movió la cabeza y me hizo señas para que me le acercara.
"ven aquí, ven y mira tu nueva y genial vista.”Así que lo hice. Me salí de la cama, sequé mis ojos con las mangas y me dirigí a mi balcón. Rozando a mi hermanita mientras me paraba en el piso de suelas de piedras, mis ojos asombrados mientras veía todo el escenario ante mi.
“¿Se supone que esto sea gracioso?” pregunté, mirando la vista que era una réplica exacta de la pintura enmarcada que ella me había mostrado en el hospital.
Pero cuando me di la vuelta para mirarla , ya se había ido.
Fín del capítulo.
=/ , Pues sorry pero este capi no lo pude revisar , porque quise subir el cap.3 hoy para no tener tanto trabajo para mañana ... :S Anyway , Denme sus Opiniones! , de verdad , ¿Que les parece el libro? .
sábado, 2 de mayo de 2009
Capitulo 3 . Evermore - Alyson Noel
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario